Hacía rato que no me pasaba esto de gastar discos. Escucharlos y volverlos a escuchar y no poder oír otra cosa, cantarlos fuerte por la calle sin ninguna vergüenza porque las letras tienen alma: "Aire frío del mar, devuélveme a la orilla, no quiero surfear más si tan sólo sos una brisa".
El jueves pasado vi a Shaman y los hombres en llamas en el Zaguán Sur y me hipnotizaron, me poseyeron, me llevaron a lugares imposibles.
Hacía rato que no me pasaba esto con una banda en vivo.
Shaman tiene ese misterio constante, el misterio patagónico y ancestral, y eso lo transmite en todas las canciones que me canta al oído. Y Shaman también es uno de los principales agitadores de la linda movida de bandas de La Plata que están llenandonos de alegría a mí y a tanta otra gente increíble como los dos amigos con los que hago el blog.
A ellos dos (porque sé que les va a encantar) les recomiendo este disco titulado "En el mundo de fuego". Un disco que es tan ignífugo y especial que hace que todas las cenizas que quedan sean hermosas, que las brasas generen un fuego tan fuerte y caliente que todo el resto de las caras que nos rodean se iluminen con naranjas, rojos y amarillos y que todo lo demás deje de existir y se pierda en la oscuridad de la noche.
Fuegos:
- Escape a plutón
- Aire frío
- Seguí de largo
- Ella no ve
- Siempre y cuando
- Vals
- Las ruinas del avión
- Cristal
- Dejemos todo
- Suerte muerte
- Los niños
- Llegamos tarde al funeral
- El cielo de azufre
- A lo lejos
- Encantamiento